“El que juega con fuego se quema.“
Esa es la lección que la abuela da a Juanito mientras intenta arrebatar de las manos de su madre los fósforos con que encendieron las velitas de su pastel de 3 años. Momentos después, Juanito pega un grito y con el dedo quemado aprende que el fuego es peligro y le conviene mantenerse alejado. Pasará mucho tiempo hasta que Juanito olvide el dolor que sintió en la celebración de su cumpleaños número 3 y a lo largo de su vida experimentará el dolor que causa el fuego cuando se queme con un cigarrillo, se tropiece con una parrilla o se cocine la lengua con un té aún muy caliente.
América Latina, los latinoamericanos y sus líderes quizás sean como Juanito. Sólo que este Juanito crecerá hasta convertirse en el John Esquizofrénico del que Calle 13 canta con asombrosa astucia. Por eso, porque vivo en un paisito de América Latina es que he huido del mundo de las noticias conforme avanzaron los últimos meses, me cansé de escuchar las historias masoquistas que reportan los periódicos y los noticieros (no sólo en América Latina, sino en el mundo entero). Realmente, pareciera que el mal prevalece y que los buenos que aún sobreviven somos pocos, somos cada vez más pocos.
Lentamente me alejé del mundo, de este blog y de las redes sociales, ya casi no tenía fuerzas y tomé un descanso en las páginas de novelas románticas y de impresionantes historias poco conocidas de ciencia ficción. Renuncié al mundo, renuncié a mi trabajo y me prometí empezar de nuevo. En estos meses aprendí que el mundo y sus habitantes disfrutan jugar al juego de Juanito; a los humanos les encanta jugar con fuego. El uego les duele, los quema y los hace sufrir; pero a la vez, los hace sentirse vivos y con personalidad.
El fuego que quema y lentamente chamusca al mundo entero es sin duda muy peligroso. Su camino en las laderas de nuestra sociedad lentamenta escala hasta alcanzar los hogares y escondites de aquellos que habían sido siempre sensatos. El mundo y los humanos se queman en una sociedad inmoral; donde no existe el respeto por la verdad, la justicia y el derecho de los individuos de buscar su felicidad. El mundo se quema por instituciones que destruyen lo bueno y legalizan el mal; donde la impunidad sirve de mechero para satisfacer los placeres más bajos de los hombres malos y poderosos; donde los hombres dignos y responsables somos débiles y culpables ante su sistema de legalidad.
Yo no estoy dispuesto a quemarme y reconozco que la única manera de evitar caer en ese incendio es sumergir mi mente en el mundo de las ideas. Aprender y comunicar cuanto pueda sobre los conceptos filosóficos y los fundamentos de una sociedad que crea hombres dignos. Este camino quizás sea solitario, pero sin duda, será mucho más satisfactorio que recurrir al camino de John el Esquizofrénico. ¿Ya saben ustedes qué camino seguirán?
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Lo mejor del mundo es vivirlo con intensidad. No estoy de acuerdo con tus tesis políticas pero las respeto. No voy con Mel pero temo a los golpes militares.