El panegírico en mi muerte

Cuando me recuerden así, habré muerto en el momento ideal:

“No tenía teorías literarias ni filosóficas.  Tenía principios y valores literario-filosóficos.  Vivía en claridad, transparencia, honestidad y poseía la excepcional habilidad de hacer uso del estilo; razonaba y era consistente.  Vivió y murió feliz.”

¿Acaso podría querer que alguien dijera algo más?

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