“Trabajar hos hará libres” (Arbeit macht frei) leía el ingreso al campo de concentración Auschwitz que dirigía el regimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Y es cierto, no hay nada más claro para identificar la importancia que la religión cristiana tuvo sobre el pensamiento ideológico del siglo XX que en esa corta oración.
El trabajo ha sido una pena, un pesar, una obligación y un castigo que se enseñó desde hace 1800 años a todos los cristianos bajo la historia del castigo que el terrible Dios cristiano impone a Adán al echarlo del Paraíso. Desde entonces, el trabajo ha sido una maldición que se convirtió en una dura cruz que los cristianos fieles debían de cargar.
Pero ahora, las cosas han cambiado y ciertamente Ignacio Sotelo tiene un punto importantísimo a discutir:
“La revolución tecnológica de los últimos lustros -automatiza-ción y nuevas técnicas de comuni-cación- promociona una sociedad en la que el beneficio del capital depende cada vez menos del trabajo asalariado. El trabajador no ha conseguido, como pronosticó Marx, acabar con el capital, sino que ha sido el capital el que puede prescindir del trabajo. La civilización industrial demandaba una educación que ponía en un primer plano disciplina y obediencia, las dos virtudes del esclavo que tanto exaltó el cristianismo. Pero en un mundo en el que está desapareciendo el trabajo basado en el esfuerzo físico, directamente vinculado al sufrimiento, se va perdiendo la significación que estas dos cualidades tuvieron en el pasado.” Religión, trabajo y sufrimiento. Ignacio Sotelo.
Pero no estoy de acuerdo con su postura. El trabajo sigue siendo igual de duro y complicado. Quizás el uso de la fuerza física ha disminuido. Pero esa visión es propia de una consideración de trabajo en períodos industriales. El trabajo actual en el mundo de los servicios es igual de duro, penoso, cansado y agotador. Se requiere una Dura educación, una Penosa lista de empleos previos, una Obligada responsabilidad en el manejo de información y los castigos siguen siendo iguales a Despido cuando se incumplen las condiciones del contrato.
La gente aún trabajo para ganar un salario y poder disfrutar del mismo a sus anchas. El trabajo no es más que el medio para poder luego disfrutar de cosas que realmente nos gustan y disfrutamos. Claro, ahora es necesario hacer menos esfuerzos físicos si trabajas en el campo de los servicios; pero también es importante mencionar que eso no significa en lo absoluto que el trabajo se haya convertido en algo que disfrutemos más.
Algunos de nosotros podemos decir con mucho gusto que nos encanta nuestro trabajo. Yo digo con mucha alegría que el trabajo que tengo ahora me fascina. Eso si, cada vez que llega el fin de semana o tengo vacaciones me siento muy feliz de poder dedicarme a mí, a mis necesidades y mis gustos.
Claro, tristemente hay algunos que sin saberlo siguen leyendo todos los días un letrero imaginario de “trabajar hos hará libres”. Tal y como lo dicen la Biblia y los sacerdotes cuando demandan te pegues en el pecho y pidas perdón.

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