Ni sus libros regresarán…

Donaron la biblioteca de Monterroso a la Biblioteca de Oviedo (lean la alegre noticia en ElPaís.com).

Uno de los grandes escritores de Guatemala salió al exilio. Defendió sus ideales, escribió grandes obras y murió cumpliendo su palabra. Juró que no regresaría a Guatemala mientras los malditos que gobernaban, gobiernan y gobernarán no se fueran.

Ahora, ni su biblioteca de más de 12,000 libros deberá tocar esta tierra sucia, podrida y descompuesta.

Ojalá y los libros de Arévalo hubieran tenido la misma suerte. Mientras tanto, siguen pudriéndose olvidados por el tiempo en la Biblioteca Nacional de Guatemala. Imagínense, y eso que Juan José Arévalo es uno de los “grandes líderes” de batalla de muchos. Claro, ellos están muy ocupados viendo el partido en la tele.

En honor a esa fantástica donación a partir de mañana en la noche le dedicaré 30 minutos a leer Triptico (el libro de Monterroso que más me gusta).

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