Porque sólo una vida tenemos
Hace algunos años, seis exactamente, tuve el encuentro más cercano en el tiempo con la muerte. Mi abuelo había fallecido ya viejo y cansado de cáncer en la próstata. Meses antes, o quizás después, había decidido matar a mi padre y vivir con su recuerdo en mi mente. Hoy, la cercanía de la muerte la sentí cerca, muy cerca de mí mente, cuando el fin del mundo de mi tía pudo haber llegado.
Me sentí tranquilo, ella ha disfrutado de su vida, sus hijas y familia durante muchos años y se iría en paz. El mundo pudo haber terminado hoy y ahora estoy muy tranquilo de saber que descansa y se recupera. La quiero, quiero que siga acá porque su importancia es tanta que solamente mi madre reconoce lo que sentimos ambos por nosotros. También pensé en que mi mundo podría terminar muy pronto, o muy tarde, y sé que muchos también querrían que siguiera yo acá.
Ahora es momento de descansar y acostar mi cabeza en la cama. Saber que también muchos otros mundos terminaron hoy y que espero en algún momento crear uno ó dos más.
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