Ya terminó la primavera en Guatemala, si es que acaso esa estación existe. A pesar de que no me ha pasado las ganas de “colgarme” de alguien y se me fue un año de primavera soltero. Bueno, llegó el verano y ahora es el turno del eros, digo, del calor.
Así que ya empecé a ir a nadar en las mañanas y traté de hacer unas cuantas despechadas en la noche.
Pero, ¿acaso no puedo pedir aún que la primavera no se acabe? A mi me gusta mucho más la primavera que el verano. Cuando estoy en la primavera me gusta ir a tomar cafés, caminar en la calle, ir al cine, salir a cenar con alguien y platicar abajo del aguacatal.
Es tan rico conocerte en la primavera y saber que luego nos tocará pasar el verano en la playa (o al menos encerrados en la casa mientras llueve). Es tan rico saber que luego vendrá el invierno y podremos hacer nieve picada para lanzarla por nuestra ventana.
¿Alguien se apunta a protestar porque no acabe la primavera?
PS: quiero leer los ensayos de Coetzee que Adelou está preparando para su club de lectura…
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Tu historia en Internet.
Hoy decidí buscarte en Internet y navegando descubrí que tienes 25 años, conocés de bookcrossing y has dejado algunos comentarios en guate360 y en Youtube.com.
Me tomó unos instantes descubrir la historia de tu usuario. Pero no se nada más sobre vos (quizás no quiero conocer más cosas) y eso me gusta mucho.
Quizás tan sólo quiero seguir recibiendo tus comentarios y de paso conocerte algún día. Ya dijiste que te gusta el blog. Eso también me gusta y espero seguir escuchando de vos.
Siempre he admirado a la naturaleza, su esplendor por las mañanas y su sobriedad al anochecer. Pienso en Gaia la madre de Urano y la descendencia que tuvieron. Pienso en Artemisa Efesia y la Venus de Willendorf con sus anchos pechos. Mientras tanto, siempre he sido apolineo y he encontrado en la razón una razón de vivir.
Ahora voy a estudiar más a Xipe Totec y a Coatlicue. Hay tanto de la mitología mexica y azteca que no conozco. Tanto.
Creo que iniciaremos una buena amistad cibernética.
Xipe Totec, nuestro señor descarnado, era el antiguo dios mexica de la primavera. Se le honraba con un sacrificio atroz: se deshollaba a un hombre y la piel recien arrancada del cuerpo era usada por el sacerdote como un disfraz, si mal no recuerdo, por varios días. Esta era la metáfora de la renovación de los campos y el resurgimiento de la vegetación. La tierra muda de piel durante las estaciones. En mi casa florecieron azaleas que ahora lucen marchitas. Tus comentarios me suenan a una expectativa larga, parecida a la mía, la cual abandoné el día en que me di cuenta que la flor lila de azalea se había transformado en una pequeña fruta insípida. Me encanta tu blog.