Cuando la comunicación incomunica…

mensajitos de texto

Antes, hace mucho tiempo atrás, la gente se enviaba cartas escritas con tinta para desearse saludos, contarse chismes, anunciar bodas y bautizos, dar noticias de muertos y preguntar por buenas nuevas. Luego, llegó el telégrafo y los telegramas que se encargaron de convertir puntitos y rayitas en mensajes importantes y concisos.

Pasaron las décadas y murieron los abuelos. Llegaron los teléfonos y las noticias llegaban antes que los cuerpos de los muertos a los funerales. La llegada del correo electrónico revolucionó las casas y las invitaciones para fiestas, casamientos, despedidas de soltero y de premios llegaron con fotos, mapas y dibujos incluidos.

Sin embargo, hay una sola cosa que a veces me entristece de los avances tecnológicos. Escribir un correo electrónico o una carta en computadora ahora elimina el romanticismo de ver tinta en papel. Aquellos que escribimos con letra de carta hasta nos esforzamos y ponemos total atención al escribir simulando que el papel fue escrito hace no menos de 200 años. Pero, hay algo más triste que el romanticismo olvidado de las plumas con tinta.

Me refiero a los mensajes de texto. Son cortos, breves y llenos de abreviaturas y acrónimos. Ahora, como el resto de avances tecnológicos son utilizados para decir “te quiero”, “te extraño”, “quiero verte”, “necesito besarte”, “quiero verte esta noche”.

En realidad, son palabras muy importantes, son sentimientos valiosos y dignos de ser escuchados. Saben, desde hace más de un año no escucho que alguien me diga: “te quiero”, “te extraño”, “¿vamos a cenar hoy?.

Es cierto, algunas de esas palabras me han llegado en correos electrónicos, en mensajitos, en el sonido de su voz en el teléfono.

Pero, nunca vi sus ojos cuando las palabras salían de su boca.

Quizás hoy un mensajito diciendo: “te extraño” sería suficiente. Dicen que es lo que un pide en días como hoy, en los que la primavera se ha encargado de emborrachar al cerdo de Epicuro.

Fuente de la imagen: Macanudo por Liniers

Una respuesta para “Cuando la comunicación incomunica…”

  1. Hibris Dice:

    No hay nada como escribir una carta, de puño y letra, o recibir una. Cuando llego a casa y ojeo las cartas que me han llegado, tengo la esperanza de encontrar uno de esos sobres algo más manoseados, quizá con algún dibujito a rotulador, y con mi nombre escrito a bolígrafo. Esa adquiere un privilegio total frente al resto.

    Buena entrada, y significativo título.

    Un saludo.
    Hibris

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