El refrán dice “nunca digas de esta agua no beberé”. Estoy de acuerdo con el refrán, porque anoche me tocó beberme el agua.
En mi segundo viaje a Monterrico en 23 años de vida me pasaron muchos aciertos y desaciertos. Entre los aciertos está que pude ver cómo liberaban tortugas los chavos que trabajan en el CEMA. No pagué los Q 10.00 pero tomé muchas fotos. También fue un gran acierto tomar una buena dosis de sol durante 1 hora y quitarme el color blanco pálido que tenía en la piel. Estuve metido en el mar casi una hora intentando lucirme como “el sirenito” y salí corriendo cuando me dio un calambre.
Ahora, también pasaron cosas no tan buenas. Eran casi las 2 de la mañana y el exceso en el consumo de bebidas diuréticas me dejó un poco tonto. No veía en dónde caminaba y una de mis sandalias murió. Luego, dos pasos después, la otra también murió. En fin, estaba en la cagada sin sandalias en la porquería de arena + basura que hay en Monterrico. Esta fotografía es la última que tengo de mis sandalias… tan sólo 7 horas antes de que fallecieran:
Regresé al bar y encontré unas sandalias Abercrombie & Fitch color rojo con azul talla 40.
Era ya de madrugada y el instinto de supervivencia me da la razón para lo que ocurrió después. Tomé las sandalias prestadas y salí corriendo del lugar con mi grupo de amigos. ¡Muchas gracias por prestármelas!
En serio, ya las puedo devolver ahora que tengo mis tenis puestos y no tengo que caminar descalzo de nuevo en la arena en una noche de tragos. ¡No se quién es el dueño y si alguien sabe del borracho que las tenía puestas antes que yo por favor avísenle!
¡Hehehe!
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Para la próxima, no dejes de pasar a comer en El divino maestro, sobre la calle principal. El pescado de ahí es magnífico,a unque el lugar se vea algo sórdido. Ese será un acierto. Saludos