Un libro de ajedrez fue más que suficiente. ¡Me dieron Jaque Mate!

Es curioso, te he visto desde hace ya tres años y pasé desapercibido ante tus ojos.  Nunca, nunca antes me habías volteado a ver y hoy todo cambió.

Creo que te casaste, no se si tienes un hijo y si vives feliz en una casa tipo americana.   En realidad, creo que no me importa.  Luego de hacerme tinta y repetirte como idiota algo que no me habías preguntado me di cuenta de que me gustabas demasiado.

No es usual que alguien que te gusta diga que le gusta el ajedrez, tampoco es usual que yo sea el que sugirió la compra de ese libro, y tampoco era usual, hasta ahora, que a tu corta edad te gustaran las mismas cosas raras que a mí.

Seguramente mañana me olvidarás.  Ciertamente yo no tengo ninguna oportunidad contigo.  Pero gracias.  Hoy me sentí enamorado de un concepto por breves instantes.  Ahora ya se que si tú existes, seguramente habrá alguien para mí.  Lo se ahora.

Muy pronto, en alguna parada de metro, un café viejo o a lo largo de una aburrida tarde leyendo un libro de Nietzsche te toparás conmigo y emplearás una de las “formas de enamorarte” que Adelou ha escrito.

Escribe un comentario