La crítica de la pobreza en los países desarrollados es siempre parte de cualquier discusión pseudo económica entre amigos. Los unos, acusan esta a la falla del sistema capitalista rapaz. Los otros, la acusan a la protección estatal que se ha encargado de perpetuarla.
Sin embargo, la pobreza es el resultado de las estadísticas, el hambre y la ignorancia. La pobreza, al igual que la riqueza, se mide en términos relativos y no absolutos.
Pobre es aquel que no posee los medios dinerarios necesarios para acceder a la compra y consumo de los bienes básicos para sobrevivir; pobre es aquel que ignorante no sabe leer o que ha sido arrastrado a la locura e insanidad. Ahora, ¿a qué se debe que aún hay pobres en los países desarrollados?
Esa, creo que es una pregunta que ciertamente ningún pobre gustaría responder. Es más sencillo echarle toda la culpa a la economía y al estado; cuando ciertamente pobre es el que quiere. Tan sólo tiene que ahorrar un poco en su “pobreza” y luego tomar un avión y venir a estos países donde cualquiera se puede hacer rico con un fajo de dólares.
Luego, es cierto que pueden aún acusar de ignorancia para este escape a la pobreza. Claro, excusas hay miles.
Recuerdo esto porque hace algunos años conocí a un hombre que me comentó la razón por la que terminó en este paisito de mierda. Un día se cansó de no tener nada que comer al abrir la refrigeradora y se dijo que huiría. Ahorró todo lo que pudo y dejó la casa de sus padres.
Llegó a Guatemala, dos meses más tarde estaba trabajando como catedrático de alemán. Un año después había comprado su carro y luego, cuando me conoció dijo que ya tenía un fantástico negocio exportando cochinadas típicas para un negocio familiar en Alemania.
Al fin, no es tan país de mierda si nosotros creemos que podemos sacarle provecho y reconstruir nuestra vida acá, o allá, o en ningún lado.
Archivado bajo: América Latina, Capitalismo, Comercio Intl., Educación, Guatemala, Libertad, Libre Mercado, Wealth | Etiquetado: dinero, empresarialidad, empresario, historias, innovación, moralejas, pobreza, riqueza, testimonios























