Regresé de una inesperada visita al cine entrando la media noche. No pude resistir la tentanción de ver una de las películas de cine que más esperaba.
I am a Legend, del director Francis Lawrence, protagonizada por Will Smith y adaptada del libro de Richard Matheson es una de las películas que más esperaba para este año. Las distopías siguen inundando las salas de cine como complemento a la oferta de películas fantásticas que desde hace algunos años se han ganado millones de adeptos alrededor del mundo; y desde Children of Men esta película se ha llevado el león de oro por la adaptación.Inevitable mezcla del homo homini lupus que ha logrado combatir con una enfermedad otra enfermedad. El cáncer desaparece y súbitamente el mundo que conocemos, con seres humanos, lobos y demás animales llega a su fin. Dios ha preparado otro camino para la humanidad y la extinción toca a las puertas.
Tan sólo un hombre que ha sido elegido para ser inmune ha sobrevivido y la batalla contra la soledad grita por acompañarlo.
¿Acaso el mundo que conocemos será eterno? ¿Será el hombre quien acabará con el planeta? ¿Seremos recordados por alguien?
Estas y muchas otras son las preguntas existenciales que nos acompañan y nunca discutimos a fondo. La incertidumbre gana la batalla ante nuestras cortas memorias para siquiera intentar alcanzar una respuesta. Pero, más cercano e importante aún es reconocer que el mundo, la femineidad del planeta tierra, estuvo acá mucho antes que los hombres capaces de razonar bajo principios de libre albedrío. Y ciertamente, continuará existiendo si es que acaso nosotros, los hombres, decidimos abandonar el planeta o somos embestidos por la fortuna.
Ella, la naturaleza, es mucho más vieja y sabia que nosotros. Quizás tanto más que lo es el diablo, e incluso mucho más que los dioses paganos que habitan El Olimpo. Sin embargo, el progreso es a la vez una distopía y la utopía es su desaparición para muchos.
I am Legend nos recuerda que somos un número, cientos de miles de humanos, juntos todos en busca de sobrevivir. Pero, un día, o quizás una noche bastará para darnos cuenta que estamos solos y juntos en este mundo.
A pesar de tantos lobos, muchos tantos que aún existen, extrañaría a los hombres. También tendría algunas “tears in my pillows” y por qué no. Danzaría al tono de Wagner o de Marley.
Exquisita película que no pueden perderse. Y por favor, no vayan solos. Seguramente hay una persona que querrá acompañarlos.
Trailer de la película
PS: el final quedó corto luego de ser adaptado del libro. Me hubiera gustado ver un final mucho más fuerte y profundo en el que lograran cuestionar el mensaje del autor. ¿Acaso es normal vivir como vivimos? ¿Somos nosotros los humanos los anormales? ¿Qué es lo normal? ¡Y me pareció muchísimo mejor el que hayan elegido Nueva York para hacer la película. Es genial ver como los gigantezcos rascacielos también desaparecerán en unas cuantas décadas una vez la naturaleza reclame lo suyo!
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