
“Un mundo feliz” de Aldous Huxley es una interesantísima creación de aquel mundo utópico en que los años que conocemos son parte de la historia nunca contada. Una historia que dio lugar al mundo de Ford. Una historia que permitió se creara esta monstruosamente magnífica y acaparadora institución socializada en la que los seres humanos no eran más que un gigantesco chip programado desde las pipetas. Pipetas en que se realizaron fertilizaciones de óvulos y que luego dieron lugar a fetos creciendo in Vitro.
Ese era el medio de la creación y reproducción, esa era la creación prístina de un mundo tan determinista que desde el nacimiento elaboraba un constructo del que pendería toda la vida humana. Para aquellos que vieron la película titulada Gattaca creo que no necesitarán mayor explicación para imaginarse un ser humano predestinado a una vida de la cual no sería capaz de dudar, quejarse o cuestionarse.
Eran seres que perdieron toda capacidad de raciocinio y de duda pues la programación “hipnopédica” a la que fueron sometidos desde su etapa fetal les impidió ser capaces de razonar más allá de la clase alfa, beta o ypsilon a la que perteneciesen.
Estos estamentos no sociales no eran sino estamentos que van más allá del sistema de castas al crearse estamentos de “humanos marca acme”. Humanos que eran distintos desde antes de ser concebidos y que habrían de ser determinados a realizar una parte fundamental del colectivo al cual pertenecían y que eran una analogía de la forma en que los bronquios reciben aire y pasan aire a los bronquiolos que llevan luego oxígeno a las venas y al corazón y que salen y entran por la boca al respirar y aspirar. Todo un sistema interconectado que creaba un ser viviente compuesto por las partes que a su vez eran el integrante único e indistinguible de la Totalidad Fordiana.
Es así que esta grotesca imagen del que para Huxley era el futuro eternamente feliz nos pinta la por demás ilustrada sociedad fordiana y relata las terribles amenazas que afectan al colectivo una vez llegado un salvaje visitante y su madre a la “civilización”.
El libro pasa por las salas de predestinación social, las reuniones “socráticas” del exquisito y estimulante soma y la “vida íntima” de aquellos seres que no tenían vida íntima alguna e incluso nunca la buscaban más allá de las satisfacciones sexuales corpóreas.
Las pasiones, la traición, el latente raciocinio, la ingeniería “social”, el olvido de Dios, la divinización del ser humano, la tragedia y la inestabilidad, la duda y el enigma del más allá, la colectivización, lo pírrico de la felicidad, la somatización, la adicción y la determinación física total se han conjugado en una obra que nos causará a lo largo de sus páginas repulsión e intoxicación mental luego de que creemos fielmente en los espontáneos e imprescindibles motores humanos del individualismo y la virtud del egoísmo.
Quién pensaría que una madre dejara de existir, quién pensaría que el individuo fuera un integrante colectivo. Quién pensaría que muchas cosas plasmadas en el libro ya las vivimos con exóticos maquillajes ideológicos.
En definitiva, la pregunta no es qué futuro nos espera sino ¿quis custodiet custodes?
Para mayor información sobre Huxley y su magnífica bibliografía visita somaweb.com. Además, puedes visitar estos magníficos organigramas que explican la civilización determinista fordiana:
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[...] estructuraba su civilización los lleva a la adaptación tal y como lo demostró con anterioridad Huxley en la estructura del sistema de castas de Un Mundo Feliz. Esta raza, sin líderes ni orden, funciona de la misma manera en que actúan los insectos. [...]
[...] } Este mundo feliz que propone Stephan Pastis no es como el de Huxley, porque el de Huxley es cada vez menos una distopía y cada vez más cierta. El mundo feliz de Pastis no es más que una muestra de cómo la paz [...]
[...] son derechos que permiten al hombre actuar y trabajar para hacerlos valer. Así, el alimento -el soma de Huxley- no es un derecho; pero sí es un derecho la libertad de trabajar para ganar el salario [...]
Buenas noches a todos, no he podido leer todos los comentarios, y no se si encontraré a alguien aquí que haya buscado en el final encontrando lo mismo que yo.
Ha sido pura casualidad ciertamente, pero a lo largo de toda la obra, posiblemente por lo cercano que resulta el mundo que huxley propone al que vivo, tengo escasos 20 años, lo que me llama la atención, además, por supuesto de todos los temas que obviamente surgen, es el de la religión.
Una duda, que me gustaría ver si alguien comparte.
Al final del libro no puedo evitar releer el último capítulo, buscando algo oculto, y encuentro en las figuras de H y B a dos profetas amigos de Jesucristo, Jhon.
Encuentro en Mustafá Mond a un Pilatos adaptado a su tiempo, amigo del césar.
En el tiempo que Jhon pasa alejado del mundo intentando recuperarse a sí mismo, viviendo como un asceta y flagelándose a los 40 días en el desierto.
El resto es sencillo y para mi evidente, el momento en que los civilizados comienzan a tirarle chocolatinas y cacahuetes, a reírse de él, es el paseo que Jesucristo da hacia el calvario. Calvario que encuentra en Lenina, y al que él mismo se dirige, no se si voluntariamente o no. (Dudas dudas!)
La cruz por supuesto es Lenina, momento en el que muere simbólicamente Jhon y todo lo que defendía. La gente cantando orgía-porfía es un recuerdo de mis clases de religión del colegio, y es que las crucifixiones eran verdaderos espectáculos mediáticos en la época de Poncio.
Por último el suicidio al que irremediablemente lleva todo esto es la muerte real, física.
Yo creo que Mustafá Mond podría ser un gran conocedor del cristianismo, enviando a Jhon a su calvario voluntariamente, sabiendo qué ocurrió anteriormente con Jesucristo, que acabaría convirtiéndose en un ídolo de masas, una religión en sí mismo, de la que nacería una civilización muy marcada por ello. Dudo entre si es un acto voluntario y deliberado de Mond, el crear esta religión o si es un fallo garrafal que comete. Podría haber anulado a Jhon, un profeta de un nuevo orden, pero en su lugar lo eleva, como hiciera Poncio Pilato, convirtiéndolo en objeto de culto.
Creeis pues que es más importante Jesucristo y todo su ideario o Poncio, quien lo eleva, en una cruz, pero a la vista de todos. No hubiera sido más fácil dejarle vivir en paz? Quién ha sido más importante para el cristianismo, Jhon O Mustafá Mond. y otra duda más, mustafá, y quizá poncio, lo hciieron deliberadamente? o por el contrario fue un error de cálculo…
Muchas gracias!
Acabo de Comprar el libro para leerlo, y me pasié por internet buscando comentarios para motivar mi lectura…
Pero sin duda tu post me ha dado una misión, leeré Un Mundo Feliz, con tu misma inquietud, si descubro algo que ayude a tu reflexión, te lo haré saber.
Gracias Edmundo